Apenas en febrero pasado, ante el descontento social, el gobernador Pablo Lemus aseguró haber dado un "paso atrás" en la implementación de la tarifa de 14 pesos y en la exclusividad de la Tarjeta Única como medio de pago. Sin embargo, con la reciente confirmación de que el Estado ha cesado la producción de los plásticos de Mi Movilidad —dando como única alternativa la tramitación de la tarjeta naranja—, el monopolio de la Tarjeta Única al estilo Jalisco vuelve a estar en la conversación.
Sin tarjetas verdes en existencia, el derecho a movernos por la ciudad queda condicionado a un contrato con la financiera Broxel o al uso del efectivo. Frente a esta maniobra de asfixia institucional, cuidar el plástico que aún tienes en la cartera es hoy un acto de resistencia por nuestra autonomía.
Bajo la narrativa de la "comodidad", se esconde una vulneración a la privacidad de los datos personales y una barrera de acceso. ¿Qué pasa con quienes no desean entregar su información a una empresa privada solo para abordar el Tren Ligero o el Macrobús? ¿Qué sucede con las personas que desconfían de los cobros automatizados?
Frente a la negativa del gobierno de reactivar o emitir nuevas tarjetas de Mi Movilidad (las clásicas verdes), el plástico que tienes hoy en tu cartera vale oro. Como ya no hay reposiciones, si el chip de tu tarjeta muere, el sistema te empujará a la bancarización.
🛡 Cómo proteger tu tarjeta Mi Movilidad
- Nunca la guardes en el bolsillo trasero del pantalón. El peso y la curvatura al sentarte generan microfracturas en la antena interna.
- Mantenla alejada de fundas de celular con imanes, cierres magnéticos de mochilas o bocinas. El campo magnético corrompe la información del chip.
- Usa una portacartas de plástico duro o acrílico para evitar el desgaste por fricción contra monedas, llaves u otros plásticos.
- No la dejes sobre el tablero de un auto ni pegada a la batería de un celular que se caliente mucho: el plástico se deforma y el chip se desprende.
- Si el validador del camión tarda en leerla, límpiala suavemente con un paño de microfibra. Evita el alcohol, los solventes o el agua.
Si tu tarjeta tradicional ya no tiene solución o apenas ibas a tramitarla, aún existen opciones para seguir moviéndote por la ciudad.
Alternativas si ya no tienes tarjeta verde
Efectivo
Puedes pagar $11.00 en efectivo. Sigue siendo una opción válida sin necesidad de ninguna tarjeta.
Pagos abiertos (EMV)
Puedes acercar tu tarjeta de débito/crédito personal o tu celular (Apple Pay / Google Pay). Tú eliges qué banco usar.
En última instancia, la disputa por el color de un plástico es el síntoma de una transformación más profunda en la gestión de lo público en Jalisco. Si la Tarjeta Única es realmente una mejora y no una imposición, no debería necesitar de la asfixia de sus alternativas para ganar usuarios.
Mientras la administración estatal apuesta por la digitalización forzada como sinónimo de progreso, miles de ciudadanos se aferran a su vieja tarjeta verde no solo por nostalgia o practicidad, sino como el último recordatorio de que habitar la ciudad no debería exigir, obligatoriamente, ser cliente de nadie.