La mayoría de quienes viajan en transporte público en la ZMG son jóvenes: el 46% de las personas usuarias tiene entre 18 y 34 años. Pero el sistema de transporte no está construido en igualdad de condiciones. Existen distintos estratos de rutas, cada uno con problemas y dinámicas propias. Las rutas convencionales son las que mueven a la mayor parte de la población: 175 rutas, 1.6 millones de personas al día.
Brecha entre sistemas
Los resultados de la encuesta muestran una brecha clara entre tipos de servicio:
Escala 1–5 · Encuesta de Satisfacción del Usuario · IMEPLAN 2025
Ninguna otra opción
Cuando se les pregunta a las personas por qué usan el transporte público, la respuesta no apunta precisamente a una preferencia: el 60% afirma que es su única opción disponible para trasladarse. En todos los estratos de rutas, la frecuencia de uso se ubica entre 4 y 5 días a la semana. Esto confirma que el transporte público es central para actividades fundamentales: ir a la escuela, al trabajo, al médico o realizar otras tareas básicas.
$39–45
Pesos diarios en traslados (gasto promedio por estrato)
$114
Pesos diarios para quienes requieren múltiples transbordos en rutas convencionales
Las rutas federales son las más costosas, con un gasto promedio de 50 pesos al día. Sin embargo, quienes usan rutas convencionales y alimentadoras enfrentan una carga todavía mayor: al requerir más transbordos, su gasto puede llegar hasta 114 pesos diarios.
Accesibilidad y seguridad
Moverse con responsabilidades extra sigue siendo un reto. El 46% de las personas encuestadas califica como difícil viajar con bultos o bolsas del mandado. Aún más crítico, el 34% considera "muy difícil" trasladarse con personas a su cuidado —como infancias, personas adultas mayores o personas con discapacidad.
En cuanto a la seguridad de las mujeres, las cifras son alarmantes: el 11% de las personas usuarias reportó haber sufrido acoso sexual en el último año, siendo el principal agresor otro pasajero hombre. Entre las medidas que las usuarias proponen se encuentran la instalación de botones de emergencia y una mejor iluminación.
Solo el 5% presentó alguna queja durante el último año y, de ese pequeño grupo, la mayoría señaló que no recibió respuesta o que no hubo sanciones reales. La principal demanda ciudadana se concentra en aumentar la frecuencia de paso de los camiones. Otro 24% pidió mejores unidades.
Los límites de la propia encuesta
⚠ Advertencia metodológica
Para el levantamiento se excluyeron líneas donde el tiempo de espera superaba las dos horas —justamente un umbral que ya refleja un servicio profundamente deficiente. Esto significa que una parte de las experiencias más críticas del sistema quedó fuera de la muestra.
Las rutas convencionales, que concentran más problemas según la misma encuesta, quedaron subrepresentadas: el factor de ponderación aplicado fue de 2.5, mientras que el de rutas federales fue de 0.12. Una diferencia de ese tamaño sugiere un desbalance considerable y obliga a leer con cautela el resultado global de 4.02 sobre 5.
Además, la encuesta de 2024 se reportó en escala 0–10 y la de 2025 en escala 0–5. Ese cambio rompe la comparabilidad histórica e impide dar seguimiento público a la evolución de la satisfacción con el transporte.
Mientras tanto, en vez de atender primero estas deficiencias, la tarifa aumentó de $9.50 a $11 pesos — con una tarifa técnica aprobada de $14.